Siempre hubo razones por las que luchar y sacar una sonrisa, o rendirse y ponerse a llorar. Nunca fue de valientes alertar de lo malo, ni alejarse de la realidad, ni dar pena en lo peor. Todos nos venimos abajo y dejamos de luchar por un ideal, por el nuestro, por lo que más queremos y no intentamos conseguir,
No hay comentarios:
Publicar un comentario