Visitas.
lunes, 11 de abril de 2011
No importa como sean.
Una noche estrellada, del veinticuatro de agosto: unas personas durmiendo; otras viendo su película favorita por décima vez en televisión; otras cenando con su persona especial; otras, leyendo sagas de libros que parecen interminables; otras jugando a videojuegos, tanto como en las videoconsolas como en sus ordenadores; otras cenando en familia; y sin embargo, también hay otras personas, en las que me incluyo, sentados en el césped de sus jardines, en la arena de las playas, en cualquier parte, observando el brillo de las estrellas… y pensando, en las cosas que tiene la vida. Sí, porque al fin y al cabo, hay todo tipo de personas: personas buenas o malas, personas divertidas o aburridas, personas sinceras o embusteras, personas guapas o feas, personas inteligentes o tontas, personas gordas o delgadas, personas de una nacionalidad u otra; de un lugar u otro, hay todo tipo de personas, y nunca sabes con la que te vas a encontrar mañana. Pero, al menos a mí, me da igual encontrarme con personas buenas, malas, divertidas, aburridas, sinceras, embusteras, guapas, feas, inteligentes, tontas, gordas, delgadas, de mi mismo país o de la otra punta del mundo, me da igual, mientras sean las personas a las que yo quiero y con las que quiero disfrutar toda mi vida.
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